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Macron, el bofetón presidencial y otras hostias de la vida cotidiana

Ilustración de sátira política: personaje estilo Deadpool levanta a una mujer que grita “¡Fue una broma, lo juro!”, frente al Ministerio del Postureo y una montaña de políticos etiquetados como "Lista de incapacitados verbales". Imagen con humor negro de Pienso Luego Público.
¿Fue un gesto de amor, un aviso matrimonial o una señora con más reflejos que ética? No lo sé, pero te voy a contar lo que vi. Y tú ya si eso… te das la chapa solo.

Spoilers del bueno

El tortazo que no fue… ¿O sí?

Yo vi a una señora con la mano suelta y a un señor con cara de «me han pillado». Vi un gesto con dos manos, inclinación de mala leche incluida, y una reacción que huele a «mierda, hay cámaras».

¿Y luego? Pues lo de siempre: «No fue nada», «es una broma», «es un deepfake», «es que mi mujer es muy expresiva».
Claro. Y yo soy la Virgen de Guadalupe con wifi.

Pero lo importante no es el tortazo…

… Es el teatro de después.

Porque vamos a ver, Emmanuel: si te pilla todo el planeta con la cara en modo «recibo», ¿qué tal si dices simplemente:
«Pues mira, nos pillasteis en un mal momento. Somos humanos. Pasó.»

¡Ya está! Te habrías ganado al pueblo. Pero no. Mejor fingir que aquí no ha pasado nada, que es cosa de la inteligencia artificial, que somos todos idiotas y tú el único listo en la sala.

Spoiler: no cuela.

¿Y los medios?

Yo los veo todos. No por masoquismo, sino por deporte sociológico. Me encanta ver cómo cada uno barre para su lado como si el resto no tuviera escoba. Pero esto, lo del tortazo, ni mu.

Y claro, la pregunta es fácil:
¿Y si hubiera sido él el que le coge del careto a ella?
Ahora mismo lo tendríamos ardiendo en una plaza pública, con especial de sesgados, … y línea de análisis con grafismos 3D.

Pero como es al revés… pues eso: risitas, silencio o «¡qué carácter tiene la primera dama, eh!». Anda ya.

Hemos dado y nos han dado. Y no está bien.

Aquí todos hemos levantado la mano alguna vez, aunque sea para espantar un mosquito o soltar una colleja con cariño vengativo. Y a casi todos nos han calzado alguna de esas que «educan». Pero que lo hayamos normalizado no significa que esté bien.
Porque no lo está.

Ni al niño, ni a la mujer, ni al hombre, ni al gato.
Ni aunque lo votes, ni aunque te lo ligues, ni aunque «se lo merezca».

Y si tú, lector anónimo y valiente, alguna vez has soltado una hostia, te digo esto con amor:
Desaprende.
Y si la has recibido:
No la justifiques.

Mi jefe, una araña y Deadpool

Una vez, en el curro, quise matar a una araña con gusto.
Venía motivada. Sádica.
Y mi jefe, que era más zen que un bonsái con incienso, me frenó y me dijo:
«No mates si puedes evitarlo. Ni siquiera a una araña.»

Desde entonces, saco insectos por la ventana.
Y no porque me haya vuelto monja.
Sino porque entendí que el que ataca porque no sabe hablar, es un incapacitado verbal.

Ahora bien… si yo fuera Deadpool…
¡Ojito!
Salía por las noches a dar hostias éticas.
A violadores, maltratadores, ladrones de guante blanco y corruptos de corbata.
Y al que roba un chorizo pa’ comer, le doy pan y lo invito a casa a una Santa Cerveza y un Santo Cocido bien bendecido.

La mentira como deporte oficial

Equivocarse, vale. Todos la liamos.
Pero luego lo dices, te ríes, y tiras pa’lante. Lo que no se puede es soltar una galleta a dos manos, que te graben en 4K con sonido envolvente, y salir diciendo:

«Eso no fue una hostia, fue una ilusión óptica generada por inteligencia artificial.»

Mira, no.
Eso no es gestionar una crisis, eso es practicar gaslighting en horario institucional.

El que esconde las hostias debajo de la moqueta y luego pone incienso… no merece liderar ni la cola del pan.
Y su señora, dicho sea de paso, tiene las manos más largas que las piernas.
Literalmente.
Eso no fue un gesto: fue un cortometraje de acción con mala baba y sin subtítulos.

Pero bueno, a estas alturas, entre tanta cara de cemento armado y excusas que dan bochorno, te quedan dos opciones:
reírte… o ponerte el traje de Deadpool y salir a repartir hostias éticas por turnos.

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Pues sí, has llegado bien.
Aquí no te vamos a dar lecciones.
Solo te contamos las cosas como las vemos: con ironía, con humor negro y sin tragar discursos con forma de excusa.

Y si te molesta lo que has leído…
igual te ha dado de lleno la verdad en la cara. Sin IA. Sin filtro. Y sin moqueta.

Conclusión (que no es una lección, que ya eres mayor)

O eres Deadpool, o te pegas a ti mismo y dejas de joder.

No al maltrato.
No a la mentira.
Y no a los que justifican lo que les conviene y callan lo que les molesta.

No soy perfecta, no soy experta. Solo pienso, luego publico. Y si te molesta, será que algo se te ha movido.

¿Y tú? ¿Lo viste venir o te pilló con la cara puesta?

Cuéntamelo abajo:
¿Te pareció un gesto sin importancia o una escena que huele a bofetón con retardo institucional?
¿Te reíste? ¿Te indignaste? ¿Te dieron ganas de ponerte el traje de DeadSyl tú también?

Te leo, sin moqueta. Y sin IA. A pelo.
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pienso luego publico Sylvia Roldán Creadora de contenidos SEO
Pienso, Luego Publico.

Soy Sylvia Roldán, autónoma salvaje, escribo sin filtros y cobro por pensar.
Si escuece, es que iba a infección.

¿Algo que añadir o soltar?

¿Pensabas que esto era todo?

Qué poca fe. Sigue abriendo melones.